domingo, 29 de junio de 2014
Causa y efecto
Un célebre relato que niega la creencia superficial en causa y efecto le presenta como la víctima:
Un día, Mulá Nasrudin paseaba por un callejón cuando un hombre resbaló de un tejado y cayó encima de él. El hombre salió indemne, pero el Mulá fue llevado al hospital.
¿Qué enseñanza te sugiere este suceso, maestro? –le preguntó uno de sus discípulos.
¡No creas en la inevitabilidad, incluso aunque causa y efecto parezcan inevitables! Elude las preguntas teóricas como "si un hombre cae desde un tejado, ¿se desnucará?" ¡Él cayó, pero fui yo quien se desnucó!
jueves, 22 de mayo de 2014
miércoles, 14 de mayo de 2014
¿Estoy dispuesto a cambiar mi vida?
Nunca es tarde para preguntarse:
"¿Estoy dispuesto a cambiar mi vida?
¿Estoy listo para cambiarme a mí mismo?".
Cual sea la edad que tengamos, lo que hemos pasado, siempre es posible renacer.
Si cada día es una copia del último, ¡qué lástima!
Cada respiración es una oportunidad de renacer.
Sin embargo, para renacer a una nueva vida, tienes que morir antes de morir.
"¿Estoy dispuesto a cambiar mi vida?
¿Estoy listo para cambiarme a mí mismo?".
Cual sea la edad que tengamos, lo que hemos pasado, siempre es posible renacer.
Si cada día es una copia del último, ¡qué lástima!
Cada respiración es una oportunidad de renacer.
Sin embargo, para renacer a una nueva vida, tienes que morir antes de morir.

jueves, 8 de mayo de 2014
"El Funeral de Mawlana Sheik Nazim Al Hakkani en Chipre."
Publicado por Tariqa Naqshbandi Rosario

Oh luz del Sol,
Oh belleza de la Luna,
Oh resplandor de las estrellas,
¡Oh, mi Amado Sultán!
Tú eres la gloria de los Santos,
Tú eres el alma de los Amantes,
Tú es la Corona de los Derviches,
¡Oh, mi Amado Sultán!
Tus ojos son nuestra vida,
Tu sonrisa es nuestro apoyo,
Tu realidad es nuestro origen,
¡Oh, mi Amado Sultán!
Yo soy un mendigo a tu puerta,
Yo soy un esclavo en tu presencia,
Estoy loco en tu amor,
¡Oh, mi Amado Sultán!
Oh Estimado Derviche, despierta,
Ven a cumplir tu destino,
Hasta tu último aliento, en voz alta,
¡Oh, mi Amado Sultán ...!
Oh belleza de la Luna,
Oh resplandor de las estrellas,
¡Oh, mi Amado Sultán!
Tú eres la gloria de los Santos,
Tú eres el alma de los Amantes,
Tú es la Corona de los Derviches,
¡Oh, mi Amado Sultán!
Tus ojos son nuestra vida,
Tu sonrisa es nuestro apoyo,
Tu realidad es nuestro origen,
¡Oh, mi Amado Sultán!
Yo soy un mendigo a tu puerta,
Yo soy un esclavo en tu presencia,
Estoy loco en tu amor,
¡Oh, mi Amado Sultán!
Oh Estimado Derviche, despierta,
Ven a cumplir tu destino,
Hasta tu último aliento, en voz alta,
¡Oh, mi Amado Sultán ...!
lunes, 5 de mayo de 2014
Prisionero. Día 28
Libre de la sucesión de las estaciones. Libre de las alegrías y las penas. Libre de los apegos mundanos. Y, por encima de todo, libre de la cadena de los instantes.
Pero seguía ignorando por qué estaba condenado a ese desierto, a esa angustia.
Pero seguía ignorando por qué estaba condenado a ese desierto, a esa angustia.
http://eldiariodellocoenamorado.blogspot.com.es/
miércoles, 30 de abril de 2014
La inmensidad. Una historia sufi:
http://nasrudinyotroscuentossufi.blogspot.com.es/
- Ve hasta el Ganges y tráeme un litro de agua – le respondió el maestro al discípulo.
Cuando éste hubo traído el agua, el maestro quedó asombrado:
- ¡Pero si ésta no es agua del Ganges!
- ¡Por supuesto que sí, la he sacado yo mismo del río! – exclamó el discípulo.
- Pero ¿dónde están las tortugas, los peces, las gentes que en él se bañan, las embarcaciones, los cadáveres que arrastra y los monjes que hacen sus abluciones en él? Yo no veo nada de todo esto en ella. ¿No puede tratarse del agua en cuestión! ¡Corre a arrojarla al Ganges!
Cuando el discípulo regresó, el maestro le dijo:
- Ahora, tu litro de agua, mezclado con el agua del río contiene tortugas, peces y todo cuanto le faltaba antes. Ésa sí que es agua del Ganges.
Maestro sufi: somos ricos, infinitamente ricos, pero, a un determinado nivel de consciencia, no vemos más que el litro de agua y no la inmensidad del río. Cuando estamos vinculados a la inmensidad, somos ricos de todo aquello que contiene.
Un maestro sufi – dijo el discípulo -, enseñas que Dios está en el interior de cada uno de nosotros, pero ¿cómo puede la divinidad, tan vasta como es, caber dentro de nosotros?

- Ve hasta el Ganges y tráeme un litro de agua – le respondió el maestro al discípulo.
Cuando éste hubo traído el agua, el maestro quedó asombrado:
- ¡Pero si ésta no es agua del Ganges!
- ¡Por supuesto que sí, la he sacado yo mismo del río! – exclamó el discípulo.
- Pero ¿dónde están las tortugas, los peces, las gentes que en él se bañan, las embarcaciones, los cadáveres que arrastra y los monjes que hacen sus abluciones en él? Yo no veo nada de todo esto en ella. ¿No puede tratarse del agua en cuestión! ¡Corre a arrojarla al Ganges!
Cuando el discípulo regresó, el maestro le dijo:
- Ahora, tu litro de agua, mezclado con el agua del río contiene tortugas, peces y todo cuanto le faltaba antes. Ésa sí que es agua del Ganges.
Maestro sufi: somos ricos, infinitamente ricos, pero, a un determinado nivel de consciencia, no vemos más que el litro de agua y no la inmensidad del río. Cuando estamos vinculados a la inmensidad, somos ricos de todo aquello que contiene.
jueves, 6 de febrero de 2014
El cielo y el infierno
Un guerrero, fue a ver un Maestro sufi y le preguntó: "¿Existe el infierno? ¿Existe el cielo? ¿Dónde están las puertas que llevan a ellos? ¿Por dónde puedo entrar?".
Era un guerrero sencillo. Los guerreros siempre son sencillos, sin astucia en sus mentes, sin matemáticas. Sólo conocen dos cosas: la vida y la muerte. El no había venido a aprender ninguna doctrina; sólo quería saber dónde estaban las puertas, para poder evitar la del infierno y entrar en el cielo. El Maestro le respondió de una manera que sólo un guerrero podía haber entendido.
"¿Quién eres?", le preguntó el Sufi.
"Soy un guerrero", le respondió. En Daguestán, ser un gerrero es algo que da mucho prestigio. Quiere decir que se es un guerrero perfecto, un hombre que no dudaría un segundo en arriesgar su vida. "Soy un guerrero, un jefe de guerreros. Hasta el Califa mismo me respeta", dijo. El Maestro se rió y contesto: "¿Un guerrero, tú? Pareces un mendigo".
El orgullo del guerrero se sintió herido y olvidó para qué había venido. Saco su espada y ya estaba a punto de matar al Maestro cuando éste le dijo": Esta es la puerta del infierno. Esta espada, esta ira, este ego, te abren la puerta".
Esto es lo que un guerrero puede comprender. Inmediatamente él lo entendió. Puso de nuevo la espada en su cinto y el Maestro dijo: Aquí se abren las puertas del cielo".
El cielo y el infierno están dentro de ti. Ambas puertas están dentro de ti. Cuando te comportas de forma inconsciente, estás a las puertas del infierno; cuando estás alerta y consciente estas en las puertas del cielo.
La mente es el cielo, la mente es el infierno y la mente tiene la capacidad de convertirse en uno de ellos. Pero la gente sigue pensando que existe en alguna parte, fuera de ellos mismos… El cielo y el infierno no están al final de la vida, están aquí y ahora. A cada momento las puertas se abren…en un segundo se puede ir del infierno al cielo, del cielo al infierno.
Era un guerrero sencillo. Los guerreros siempre son sencillos, sin astucia en sus mentes, sin matemáticas. Sólo conocen dos cosas: la vida y la muerte. El no había venido a aprender ninguna doctrina; sólo quería saber dónde estaban las puertas, para poder evitar la del infierno y entrar en el cielo. El Maestro le respondió de una manera que sólo un guerrero podía haber entendido.
"¿Quién eres?", le preguntó el Sufi.
"Soy un guerrero", le respondió. En Daguestán, ser un gerrero es algo que da mucho prestigio. Quiere decir que se es un guerrero perfecto, un hombre que no dudaría un segundo en arriesgar su vida. "Soy un guerrero, un jefe de guerreros. Hasta el Califa mismo me respeta", dijo. El Maestro se rió y contesto: "¿Un guerrero, tú? Pareces un mendigo".
El orgullo del guerrero se sintió herido y olvidó para qué había venido. Saco su espada y ya estaba a punto de matar al Maestro cuando éste le dijo": Esta es la puerta del infierno. Esta espada, esta ira, este ego, te abren la puerta".
Esto es lo que un guerrero puede comprender. Inmediatamente él lo entendió. Puso de nuevo la espada en su cinto y el Maestro dijo: Aquí se abren las puertas del cielo".
El cielo y el infierno están dentro de ti. Ambas puertas están dentro de ti. Cuando te comportas de forma inconsciente, estás a las puertas del infierno; cuando estás alerta y consciente estas en las puertas del cielo.
La mente es el cielo, la mente es el infierno y la mente tiene la capacidad de convertirse en uno de ellos. Pero la gente sigue pensando que existe en alguna parte, fuera de ellos mismos… El cielo y el infierno no están al final de la vida, están aquí y ahora. A cada momento las puertas se abren…en un segundo se puede ir del infierno al cielo, del cielo al infierno.
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