"Una vez, Shah Naqshaband qds ạllh maestros,su maestro le dijo: " Sí, creo que puedes hacer algún progreso como
un derviche, pero ahora tienes que encontrar un perro que te pueda
enseñar."
Es el tipo de cosas que los Sheijs van a decir con el fin de abatirlo, para deshacerse de esa expectativa egoista.
Encuentra un perro que te pueda enseñar o enseñarte el camino. Y así,
debido a su amor por el maestro y su espíritu de mente, Shah Bahauddin
va al mercado, y busca al perro que le va a enseñar. Él ve todo tipo de
perro, y luego encuentra a uno en cuya presencia se siente una especie
de tranquilidad. Y así piensa "Tal vez este es el único".
El
perro resulta estar realmente enfermo, y tiene algún tipo de herida
horrible. Shah Bahauddin se une a la pierna del perro, y el perro se
acerca en su espalda, y empieza a un poco de gemido. Shah Bahauddin
escucha algo en este gemido, y entra en su corazón para decir " Amén."
El perro gemidos una y otra vez, y dice " Amén ".
Y él dijo: "
Fue en ese momento que algo entró en mi corazón, y me sentí en uno con
el sufrimiento de cada criatura en la tierra de Dios. Yo sentí que
estaba con ellos por todas partes, y con ellos en su sufrimiento." Y ese
fue el siguiente paso que lo llevó en su viaje hacia convertirse en
Shah Bahauddin Naqshaband. ❞
Sheikh Abdal Hakim Murad
lunes, 14 de octubre de 2019
domingo, 6 de octubre de 2019
viernes, 4 de octubre de 2019
jueves, 19 de septiembre de 2019
¡Tener un Shaykh!
En el Nombre de Dios, el Más Misericordioso, el Más Compasivo
Por la Noche Sagrada de la mitad de Sha'ban que se acerca.
Fuente: Enseñanzas nakshibendi osmanlis de Sahib us Sayf y Maulana Sheykh Nazim Hz.
Bismillahi Rahmani Rahim
Tener un shaykh no es complacer al ego diciéndose: ahora sí que soy un esoterista verdadero, ¡tengo a un shaykh!
Tener un shaykh no es tener una guía y consultor para leer libros y una plataforma para aprender más libros y diplomas de conocimiento erudito. ¡Con un shaykh, podré leer libros rectos y fiables, de 'ulama nobles de Ahlus Sunnah, y descrifrarlos, antes no sabía ni podía, qué bueno es tener un shaykh! Entiérrate en diplomas de ciencias islámicas si quieres, un shaykh pertenece enteramente a otro campo, al de tu espíritu, no al de tu cerebro.
Tener un shaykh no es convertirse en promotor de traducciones, literatura islámica, revista de publicaciones o magazines de e-books y e-dawa.
Tener un shaykh no es pegarse a una línea respetable y consagrada de un shaykh anterior, ya fallecido hace buen tiempo, y estancarse en el shaykh anterior. Para eso tienes a un wakil, o a un muqaddem, pero si hay shaykh, ése ahora tiene la autoridad, la misma o mayor quizá que la que reposa en los maestros anteriores de la silsila, ¡éste es ahora el shaykh!
Tener un shaykh no es la oportunidad de que vayas a sentirte 'espiritual' a un retiro en el campo, o en la playa, o en las montañas, flotando melifluamente en sonrisas y color rosa. ¡Cambia!
Tener un shaykh no es que vayas a escuchar una y otra vez a un productor para ti de palabras de alto conocimiento espiritual sufi, secretos arcanos de elevado calibre, cosas de ésas que te gustan tanto, no es que te inundes de frases y 'sohbtes' sobre maqamats, karamats, awliya, silsilas, historia oculta, los Qutbs, fana y baqa, Khidr, la montaña Qaf, granshaykh tal, granshaykh cual, secretos de los números y de las letras, historias del No Visto y demás información 'sufi'. ¿Quieres eso?
Claro que sí. Qué duda cabe. Pero quien te complace sin hacerte ver tu negra condición, inflando tu pasión y sin despertarte de tu necedad y rebeldía, ése ... es tu enemigo.
Tener un shaykh no es que vayas a danzar danzas muy místicas, o que cantes y recites poemas, o que aprendas lindos cuentos.
Tener un shaykh no es tener a alguien que te hable siempre con voz dulcísima, angelical, gesticulando con manos largas y finas, cuidando sus pausas y el tono de su voz, incapaz de decirte nada que tus delicados oídos no quieran escuchar. ¡Un shaykh no es un actor, ni una caricatura, ni una muñeca, ni un afeminado! Sábete que un shaykh, un shaykh real, así como tiene Jamal, Belleza, tiene también Jalal, Majestad, y así como Ama por Allah, tiene también Ghayratullah. Cólera de la que cuidarte cuando eres rebelde a Allah.
Tener un shaykh no es tener a tu milagrero, a tu amuleto, a alquien que te haga milagros y prodigios.
Tener a un shaykh no es dormirte diciendo: Mi shaykh intercederá por mi en el Día del Juicio. ¡Necedad! Dale buenas razones a él para pedir por Ti en ese Día o él puede ser el primero en denunciarte si has hecho caso omiso.
Tener a un shaykh ¡a ver si te enteras! no es tener ingreso a la universidad islámica de un 'alim.
¿De cuándo acá el conocimiento de los libros es el conocimiento del corazón? ¿De cuándo acá es requisito para el ikhlas, o el Paraíso, aprender y dominar el árabe? ¿Es el tasawwuf un asunto de erudición, o de clases pudientes que pueden pagarse estudios clásicos en el extranjero? ¿La cereza al final de la torre de erudición?
¿No has oído de Habib al Ajami? ¿No has sabido cómo era nuestro asunto en siglos y siglos de tradición? ¿De cuándo acá los libros son hombres, y los hombre libros? ¿No has leído la historia de al Ghazzali, y cómo huyó de su puesto de enseñanza al desierto? ¿No has leído la historia del 'alim Jalaluddin Rumi, y cómo su vida se resquebrajó y se transformó al conocer al derviche errante, su maestro? ¿Cuál fue la primera prueba para medir su sinceridad? ¿No has oído de los numerosos awliya y salihin ummi, iletrados?
Tener un shaykh no es tener a un Catedrático Anti-sistema.
Ni a un Occidentalista promotor del 'Islam de Europa', o el 'Islam de USA' o el Islam 'para minorías'.
Tampoco es alguien amigo sumiso y conveniente del poderoso, agente de buena voluntad enviado desde el poder, que busca participar en su mesa con el eslógan: 'Desde el poder, haré mi servicio'.
¿No sabes acaso lo que respondió el Rasul -saaws- cuando los Quraysh le ofrecieron ser Rey de Meca? ¿Acaso pensó: 'una vez en el poder, haré mi servicio a mi Señor'?.
"No se puede defender a ar-Rahman desde las espaldas del Shaytan" (dicho de Sheykh Effendi Hz.)
Tener a un shaykh no es tener a quien se conforma a tus ideas. ¡Cambia!
Vives en Akhir Zaman, y probablemente hayas salido recién hace poco del pozo de Kufr, o, incluso si tienes ascendencia islámica, provienes del entorno de la Segunda Jahiliyya que plaga la Ummah del Islam.
¿Cómo pretendes que él se conforme a tus ideas? "El Murid naqshbandi debe cambiar completamente, externamente y en sus ideas, para que pueda ser amado por el Mensajero de Allah -saaws-"? ¿Has escuchado esta frase? La dijo recientemente Maulana Sheykh Nazim Hz.
No hay feminismo en el Islam. No hay democracia en el Islam. No hay capitalismo, comunismo, socialismo. No hay evolucionismo en el Islam. Islam no es una filosofía. No es Heidegger, Nietzsche, ni demás kuffar. No hay reencarnación. No hay malayani ni ghaflat en Islam.
Nuestro asunto es Islam, no es budismo, hinduismo, filosofía, guenonismo, vedantismo et alia.
¿Osho? ¿Krishnamurti? ¿Quinto o Sexto Camino? ¿Yoga? ¿Psicología Transpersonal?
La illaha illa'Allah Muhammadan Rasulullah.
La shahadah es nuestro tesoro, nuestra luz, nuestra esperanza, nuestra victoria, nuestra intercesión.
La illaha illa'Allah Muhammad Rasulullah.
Qué poco hemos vivido por Ti Ya Rabbi, qué poco hemos hecho por el Islam, oh Señor.
Definitivamente, no somos como los que hubo antes. No somos merecemos de lo que fue recibido por las generaciones anteriores establecidas en Haqq.
Te hemos fallado y aún así nos envías Tu Misericordia que todo lo abarca.
Hemos renegado de Ti y aún así sigues mostrando Tu Paciencia.
No hemos sabido comportarnos, y aún así nos permites vivir y caminar, alimentarnos, respirar, en este mundo del cual Rey Único y Majestuoso.
Oh Generoso, Generoso sin causa.
Oh Poderoso, Poderoso sin Comparación.
Oh Sutil, Sutil y Benevolente.
Oh Señor, oh nuestro amado y Elevado Creador, encamínanos a la entrega, el sacrificio y la viva verdadera, encamínanos a ser el siervo hacia quien Tú muestras, gratuitamente, Tu Perdón, Tu Protección y Tu Divino Favor.
Tawba Ya Rabbi. Tawba, astaghfirullah.
La illaha ila Anta subhanak inni kuntun min ad dhalimiin.
En medio de nuestra ignorancia y necedad, oh Altísimo, no nos abandonas.
En medio de nuestra arrogancia y pereza, oh Compasivo, nos recoges.
Sumidos en el lodo, oh Señor, nos lavas.
Ya Rabbi, Exaltada es Tu Gloria y Tu Eterna y Sublime Grandeza.
Oh Señor, Magnífico es Tu Siervo y Sello de Profetas, con él Tu abundancia de Bendición y Paz.
Que su nombre y honor sea ensalzado y elevado, y enarbolada una vez más su misericordiosa y poderosa Bandera, por mucho que le pese a los kuffar y los shayatines de entre los hombres y los jinnes, para albricias de los creyentes y gentes de buena voluntad por doquier en toda tierra.
Pedimos el Takbir, Ya Rabbi, para estas tierras, para nosotros, y una dulce palabra para el momento de nuestro última respiración.
Oh Señor, y a pesar de todo, aún así nos muestras, a nosotros indignos y rebeldes, un signo de Tu Guía, venido por sorpresa, y nos has puesto al frente a un shaykh.
Shukr Ya Rabbi. Shukr Alhamdulillah.
Nosotros creemos que encontramos pero somos encontrados.
Erase una vez, un maestro de nuestro camino que invitó a sus discípulos a un picnic, algunas cosas son importantes en este camino porque mantienen a los discípulos en el sendero manteniéndolos entretenidos. Después de haber encontrado un buen lugar para descansar y para refrescarse, el maestro les preguntó a todos dónde lo habían encontrado a él. Todos recordaron y le contaron en que lugar. Había tantos lugares como discípulos. De repente, el maestro desapareció. Todos lo buscaron, pero no encontraron a nadie. Súbitamente, se escuchó su voz. Decía, “Después de haberme encontrado una vez, búsquenme otra vez!” Pero como la voz vino de todas las direcciones al mismo tiempo, ellos no supieron donde buscarlo y corrieron en todas las direcciones sin éxito. Después de un rato, cuando ya se habían rendido, se volvió a escuchar la voz, “Por qué, después de haberme encontrado antes, no me pueden encontrar ahora?” Es así, nosotros pensamos que estamos buscando, sin embargo somos buscados. Nosotros creemos que encontramos pero somos encontrados.
¿Quién fue tu maestro?
Un gran maestro sufi, Junnaid, fue consultado cuando se estaba muriendo: "Maestro, por favor, siempre hemos tenido una pregunta en mente pero nunca hemos tenido coraje suficiente para hacértela: ¿ Quién fue tu maestro?"
Junnaid dijo:
-Me resultará muy difícil responder porque he aprendido de casi todos. He aprendido de cada suceso ocurrido en mi vida. Toda la existencia ha sido mi maestra.
Para satisfacer vuestra curiosidad os voy a dar tres ejemplos.
El primero: tenía mucha sed y me dirigía hacia el río con mi cuenco, mi única posesión. Cuando llegué al río, un perro vino corriendo, saltó al agua y comenzó a beber.
Le observé un momento y arrojé el cuenco lejos de mí; me di cuenta de que era inútil. Salté dentro del río y bebí todo lo que quise. Todo mi cuerpo se refrescó. Di las gracias al perro y toqué sus pies con profundo respeto porque me había enseñado una lección. Si bien lo había dejado todo, todas mis posesiones, tenía cierto apego por mi cuenco. Era muy hermoso. De noche lo ponía bajo mi cabeza, como almohada, para que nadie me lo quitara. Era mi último apego, y el perro me ayudó. Aquel perro fue uno de mis Maestros.
Segundo: Me perdí en el bosque, y cuando llegué al pueblo mas cercano ya era media noche. Todo el mundo estaba dormido. Deambulé para ver si encontraba a alguien despierto que pudiera darme cobijo, hasta que me encontré con un hombre. Le dije:
-Parece que tú y yo somos los únicos que estamos despiertos en todo el pueblo ¿Puedes acogerme esta noche?
El hombre dijo:
-Puedo ver que eres un monje sufí y me siento un poco avergonzado de llevarte a mi casa. Estoy más que dispuesto, pero debo advertirte quién soy: Soy un ladrón; ¿te gustaría ser el invitado de un ladrón?
Ya que el místico dudó, el ladrón dijo: De hecho soy yo el que debería tener miedo de ti, podrías tratar de cambiarme. Invitarte supone un riesgo para mi, pero no tengo miedo. Ven a mi casa, come, duerme y quédate el tiempo que desees.
Alimentó al sufí, le dio de beber y le dijo:
-Ahora me iré. Tengo que hacer mi trabajo. El ladrón volvió a primera hora de la mañana. Junnaid le preguntó:
-¿Has tenido éxito?
- No, hoy no, pero mañana ya veremos.
- Y esto continuó durante treinta días: el ladrón salía cada noche y volvía con las manos vacías. Pero nunca estaba triste ni frustrado, siempre estaba feliz. Y decía:- No importa. He puesto lo mejor de mi en el intento, mañana volveré a intentarlo.
- Al mes Junnaid se fue y durante años trató de alcanzar la realización, aunque siempre fracasaba. Cuando pensaba en abandonar el proyecto, se acordaba del ladrón y así persistía.
- Así fue que el ladrón fue uno de mis mayores maestros.
- Tercero: Entré en un pueblecito. Un niño llevaba una vela encendida. Evidentemente, iba hacia un pequeño templo de la localidad para dejar la vela ardiendo durante la noche:
El sufí le preguntó:
- ¿Puedes decirme de dónde viene la luz?
- El niño apagó la vela delante de Junnaid-¿Has visto como se ha ido la luz?
- ¿Puedes decirme adonde ha ido? Si me dices adónde ha ido, te diré de dónde viene, porque es el mismo lugar. Ha vuelto a su fuente.
- He estado con grandes filósofos pero nadie me ha dicho nada tan hermoso.
- Toqué los pies del niño. Desde ese momento he estado meditando sobre la nada y, poco a poco he ido entrando en ella. Y ahora, llegará el momento final en el que la vela se apagará y yo sé donde voy; a la misma fuente.
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