Alguien le dijo a Bahaudín Naqshband:
- Tú relatas cuentos, pero no nos dices cómo comprenderlos.
El comentó:
- ¿Qué te pareceria si el hombre a quien le compras fruta la consumiera delante de tus ojos, dejando para ti sólo la piel?
lunes, 3 de noviembre de 2014
viernes, 31 de octubre de 2014
martes, 30 de septiembre de 2014
Día 33: Pero yo, Dudo
He visto a los prisioneros salir de la caverna y cómo, un día, rompieron las cadenas y salieron al exterior.
El espectáculo que les esperaba: la desolación.
El horizonte: un zarzal.
Buscaron, pero no encontraron ningún fuego, ninguna señal, ningún manantial.
Entonces supe lo mismo que ellos.
Supe que la fuente de toda luz, si es que existe alguna fuente, debe estar oculta en lo más profundo. En los abismos insondables.
En el corazón mismo....
....de la caverna.
El espectáculo que les esperaba: la desolación.
El horizonte: un zarzal.
Buscaron, pero no encontraron ningún fuego, ninguna señal, ningún manantial.
Entonces supe lo mismo que ellos.
Supe que la fuente de toda luz, si es que existe alguna fuente, debe estar oculta en lo más profundo. En los abismos insondables.
En el corazón mismo....
....de la caverna.
miércoles, 17 de septiembre de 2014
El clavo. Cuento Sufi
Mulla Nasrudin, tras haber sufrido los reveses de la fortuna, se ve con la obligación de vender la casa que heredará de su padre. Aprovechándose de la situación, un hombre sin escrúpulos le propone un precio irrisorio. Nasrudin se da perfecta cuenta de que se las tiene que ver con un ladrón, pero acepta poniendo una pequeña condición:
-¿Cuál?
-¡Como puede usted ver , en esta pared hay un clavo!… Este clavo fue de mi padre quien lo puso y es el único recuerdo que me queda de él. Le vendo esta casa, pero deseo seguir siendo propietario del clavo. ¡Si está conforme con esta condición, acepto su oferta!… ¡Tendré evidentemente, derecho a colgar de él todo lo que me plazca!
El comprador se tranquiliza pensando que un clavo en una casa no es gran cosa. Le pregunta a Mulla:
-¿Vendrá usted a menudo?
-No, no, a menudo no…
No viendo ningún problema el comprador aceptó la cláusula, firman el contrato de venta ante notario en el que se específica que Nasrudin es el propietario del clavo y que puede hacer lo quiera con él. El nuevo propietario toma posesión del lugar y se instala en él con toda su familia hasta que un buen día se presentó Nasrudin.
-¿Puedo ver mi clavo?
-¡Por supuesto! ¡Pase! – responde cordialmente el propietario.
Mulla entra y se recoge profundamente delante del clavo y luego vuelve a irse.
Algunos días más tardes, regresa con un pequeño cuadro en el que hay la foto de su padre.
-¿Puedo ver mi clavo?
El propietario le deja entrar y Nasrudin cuelga el cuadro (cláusula obliga)
La vez siguiente, llega con un manto y una túnica.
-Estas son ropas que pertenecieron a mi padre. ¡Quisiera colgarlas en mi clavo! – Le dice al propietario ligeramente irritado.
Pero, un buen día, Mulla se presenta antela puerta arrastrando detrás de sí el cadáver de una vaca. El comprador, estupefacto, le pregunta:
-Pero ¿qué viene hacer aquí con ese cadáver?
-¡Está claro, vengo a colgarlo en mi clavo!…
Cosa que hace al instante, sordo a las súplicas del comprador estupefacto. La policía, llamada al lugar del litigio, le da la razón a Nasrudin a la vista del contrato. El cadáver empieza a pudrirse para gran desesperación del imponente propietario. Al cavo de un cierto tiempo, Nasrudin vuelve con otro cadáver que cuelga del mismo clavo. La pestilencia es tal que el propietario se ve obligado a huir del lugar. Y así fue como Nasrudin recuperó su casa.
-¿Cuál?
-¡Como puede usted ver , en esta pared hay un clavo!… Este clavo fue de mi padre quien lo puso y es el único recuerdo que me queda de él. Le vendo esta casa, pero deseo seguir siendo propietario del clavo. ¡Si está conforme con esta condición, acepto su oferta!… ¡Tendré evidentemente, derecho a colgar de él todo lo que me plazca!
El comprador se tranquiliza pensando que un clavo en una casa no es gran cosa. Le pregunta a Mulla:
-¿Vendrá usted a menudo?
-No, no, a menudo no…
No viendo ningún problema el comprador aceptó la cláusula, firman el contrato de venta ante notario en el que se específica que Nasrudin es el propietario del clavo y que puede hacer lo quiera con él. El nuevo propietario toma posesión del lugar y se instala en él con toda su familia hasta que un buen día se presentó Nasrudin.
-¿Puedo ver mi clavo?
-¡Por supuesto! ¡Pase! – responde cordialmente el propietario.
Mulla entra y se recoge profundamente delante del clavo y luego vuelve a irse.
Algunos días más tardes, regresa con un pequeño cuadro en el que hay la foto de su padre.
-¿Puedo ver mi clavo?
El propietario le deja entrar y Nasrudin cuelga el cuadro (cláusula obliga)
La vez siguiente, llega con un manto y una túnica.
-Estas son ropas que pertenecieron a mi padre. ¡Quisiera colgarlas en mi clavo! – Le dice al propietario ligeramente irritado.
Pero, un buen día, Mulla se presenta antela puerta arrastrando detrás de sí el cadáver de una vaca. El comprador, estupefacto, le pregunta:
-Pero ¿qué viene hacer aquí con ese cadáver?
-¡Está claro, vengo a colgarlo en mi clavo!…
Cosa que hace al instante, sordo a las súplicas del comprador estupefacto. La policía, llamada al lugar del litigio, le da la razón a Nasrudin a la vista del contrato. El cadáver empieza a pudrirse para gran desesperación del imponente propietario. Al cavo de un cierto tiempo, Nasrudin vuelve con otro cadáver que cuelga del mismo clavo. La pestilencia es tal que el propietario se ve obligado a huir del lugar. Y así fue como Nasrudin recuperó su casa.
sábado, 30 de agosto de 2014
Sanai de Ghazna
EL SENDERO DEL AMOR
No pienses que el Sendero del Amor
es camino fácil.
Ciertos sentidos guían aquí al ascenso del Amante:
sus alturas y profundidades desafían
el plan de la materia.
No pienses en ello con negligencia
pero ten presente:
tu primera etapa hacia el Amor se acerca
cuando todo se ha eclipsado
excepto el Amado.
El Camino del místico, todo el Camino,
es el sendero del corazón
para un Amado:
la busqueda del amor
con el corazón palpitante.
El Maestro Sanai de Ghazna
es camino fácil.
Ciertos sentidos guían aquí al ascenso del Amante:
sus alturas y profundidades desafían
el plan de la materia.
No pienses en ello con negligencia
pero ten presente:
tu primera etapa hacia el Amor se acerca
cuando todo se ha eclipsado
excepto el Amado.
El Camino del místico, todo el Camino,
es el sendero del corazón
para un Amado:
la busqueda del amor
con el corazón palpitante.
El Maestro Sanai de Ghazna
jueves, 14 de agosto de 2014
El Amigo interior
Un sufi llegó a una remota aldea donde no conocía a nadie. Luego de encontrarse con algunas personas, notó que tenían una inusual avidez de conocimiento espiritual. Lo invitaron a compartir sus conocimientos en una reunió que habría para ese efecto. Aun cuando este sufi no se sentía seguro todavía de poder transmitir su conocimiento espiritual, aceptó la invitación.
Asistió mucha gente a la reunión y el sufi encontró a su audiencia extremadamente receptiva a lo que él decía, y, mas significativo aun, descubrió que era capaz de expresar sus enseñanzas con una elocuencia que jamás había experimentado. Se fue a dormir esa noche sintiéndose muy complacido.
Al día siguiente se encontró con un anciano de la aldea. Se saludaron como hermanos, y el anciano le expresó su gratitud por la velada anterior. El sufi estaba comenzando a sentirse muy especial. Incluso se dijo a sí mismo que había sido guiado a esa aldea para impartir la sabiduría que había acumulado a lo largo de sus muchos años de entrenamiento y servicio. Tal vez, si esta gente era sincera, se podría quedar con ellos por un tiempo y ofrecerles instrucción adicional en la Vía del Amor y la Recordación. Ciertamente se trataba de una comunidad merecedora y sincera. Justo en ese momento, el anciano lo invito a otra reunión esa tarde.
Los aldeanos se juntaron de nuevo esa noche, pero esta vez eligieron al azar a uno de ellos para que se dirigiera a la asamblea.
Éste también, dio un discurso muy elocuente, lleno de sabiduría y de amor. Después de la reunión el sufi se encontró otra vez con el anciano. Este le dijo: “Como puedes ver el Amigo nos habla de muchas maneras. Aquí somos todos especiales y receptivos a la Verdad y por eso la Verdad se puede expresar con facilidad.
Aprende que el yo que se sintió tan complacido anoche y el yo que se sintió opacado esta noche son ambos irreales. Póstralos a ambos ante el Amigo interior si quieres encontrar sabiduría y dejar de juzgarte tan severamente”.
Kabir E. Helminski
Asistió mucha gente a la reunión y el sufi encontró a su audiencia extremadamente receptiva a lo que él decía, y, mas significativo aun, descubrió que era capaz de expresar sus enseñanzas con una elocuencia que jamás había experimentado. Se fue a dormir esa noche sintiéndose muy complacido.
Al día siguiente se encontró con un anciano de la aldea. Se saludaron como hermanos, y el anciano le expresó su gratitud por la velada anterior. El sufi estaba comenzando a sentirse muy especial. Incluso se dijo a sí mismo que había sido guiado a esa aldea para impartir la sabiduría que había acumulado a lo largo de sus muchos años de entrenamiento y servicio. Tal vez, si esta gente era sincera, se podría quedar con ellos por un tiempo y ofrecerles instrucción adicional en la Vía del Amor y la Recordación. Ciertamente se trataba de una comunidad merecedora y sincera. Justo en ese momento, el anciano lo invito a otra reunión esa tarde.
Los aldeanos se juntaron de nuevo esa noche, pero esta vez eligieron al azar a uno de ellos para que se dirigiera a la asamblea.
Éste también, dio un discurso muy elocuente, lleno de sabiduría y de amor. Después de la reunión el sufi se encontró otra vez con el anciano. Este le dijo: “Como puedes ver el Amigo nos habla de muchas maneras. Aquí somos todos especiales y receptivos a la Verdad y por eso la Verdad se puede expresar con facilidad.
Aprende que el yo que se sintió tan complacido anoche y el yo que se sintió opacado esta noche son ambos irreales. Póstralos a ambos ante el Amigo interior si quieres encontrar sabiduría y dejar de juzgarte tan severamente”.
Kabir E. Helminski
jueves, 7 de agosto de 2014
Sendas diferentes
Tú eres un gran místico -le dijo uno de sus pupilos a Nasrudín-, y sin duda sabrás por qué los hombres siguen sendas diferentes a lo largo de su vida, en vez de seguir todos una única senda.
Sencillo -contestó el maestro-. Si todo el mundo siguiera la misma senda, todos acabaríamos en el mismo lugar; el mundo, perdido el equilibrio, se inclinaría, y todos nos caeríamos al océano.
http://aldebaranlaestrelladelbuscador.blogspot.com.es/
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